Los 5 consejos más molestos sobre startups

Leí un gran consejo de Ev Williams la semana pasada que se titulaba “Todos los consejos que lees son erróneos (pero deberías leer algunos igualmente)”, y analiza por qué muchos de los consejos que lees no son aplicables a tu negocio.

El problema es que las startups son, sin lugar a dudas, unas bestias complicadas e impredecibles. Con tantas variables que no puedes controlar, muchos de los consejos sobre cómo determinar con precisión por qué A produjo B, no son aplicables a tu negocio. El problema con estos consejos es que son sólo útiles para la startup que los publica (la fórmula generalista “lo que funciona para uno, funciona para todos” no es veraz en estos negocios) Sólo por el hecho que Steve Jobs remojara sus galletas en el café cuatro veces antes de meditar durante 5 horas al día mientras escuchaba los Beastie Boys, no tiene por qué funcionarte a ti.

Luego llega el consejo altamente generalista, que te machaca día sí día no con el mismo tópico, pero escrito de forma distinta. Noticia de última hora, “¡para ser emprendedor, debes tomar riesgos y tener pasión por lo que haces! ¿En serio? ¡Vaya, no había caído en esto! Ser un apasionado y tomar riesgos es básicamente la definición de ser emprendedor. Este tipo de consejo es una pérdida de tiempo y, dado que uno de tus recursos más valiosos es el tiempo, estoy seguro que te gustaría leer menos de este tipo de consejos tan obvios. Aunque no sea directamente aplicable a tu negocio, este tipo de “lecciones aprendidas” son buenas para dar a conocer ideas y creaciones (el tipo de consejo para startups que nos gusta), pero nada más.

frau schreit in megaphon

 

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Aquí tienes algunos de los consejos más molestos sobre startups con los que me he encontrado:

1. Contrata jugadores de clase A

Por desgracia, no todos vivimos en un mundo donde los jugadores de clase A se producen “en masa” y hacen cola en nuestra puerta, esperando aquel momento en el que les dejemos formar parte de nuestro equipo. Y, ciertamente, tampoco vivimos en un mundo donde cada startup tiene sacos de billetes a raudales para pagar a estos jugadores Alfa. ¿Y qué pasa con estos emprendedores que viven en las afueras de Mongolia? ¿Quién dijo algo de “desigualdad de jugadores de clase A por cápita?

Todos usamos este término de clase A sin realmente entender lo que significa. ¿Qué define a un jugador de clase A? Es un jugador de clase A en Uzbekistán lo mismo que un jugador de clase A en Silicon Valley? ¿Qué diferencia un jugador de clase A a uno de clase B y demás? He buscado las diferencias en el gran World Wide Web y aún no he encontrado la que me convenza. Viendo que no hay ninguna gran definición que se base en fundamentos reales, quizá deberíamos ser más cuidadosos cada vez que usamos este término.

De todos modos, y para no divagar más en el asunto… este consejo sobre contratar estrictamente jugadores de clase A no tiene mucho sentido para muchos de nosotros. Con que lo hayas oído una vez, es más que suficiente. Es lógico. Trabaja con gente experta y genial y las posibilidades de éxito serán mayores.

A todos nos gustaría estar rodeados por un puñado de súper experimentados chicos prodigio, dotados de talento puro y autogestión. Sin embargo, atraer este tipo de talento no es tan fácil como ofrecer una bandeja de pasteles recién hechos en casa a un grupo de profesionales del comer. Si no tienes la correcta combinación de localización, dinero, idea y equipo, hacer que estos grandes talentos se sumen a tu proyecto no será una tarea fácil.

Pero de vuelta a la cruda realidad, lo más probable es que tengas que juntarte con jugadores de clase B o C (o como quieras nombrarles). Lo más seguro es que el 90% de las startups están en esta situación, y como líder deberás sacar el máximo rendimiento de ellos y transformarlos en jugadores X (nuevo término acuñado para estos trabajadores).

Aunque las probabilidades de éxito son más altas con un Equipo-A, no necesariamente te van a garantizar el éxito, sencillamente un montón de armas de destrucción muy bonitas hechas de plástico.

2. “Ten pasión por lo que haces”

¿En serio? Vaya, no lo había pensado. Tener pasión por lo que haces viene implícito cuando empiezas tu negocio. La pasión es el motivo por el que haces lo que haces cada mañana cuando te levantas en tu proyecto y no para Morgan Stanley. La pasión viene con el trabajo. Si no tienes pasión por lo que haces, entonces no deberías empezar un negocio. Que te aconsejen que tengas pasión por tu negocio es como si te aconsejaran que abrieras los ojos cada mañana al despertar.

3. “Si no funciona, pivota”

Después de 5 meses trabajando 18 horas al día por fin lanzas tu MVP (producto mínimo viable). Después de enviar unos cuantos correos a tus amigos, colegas y a The Next Web, te das cuenta que no tienes tráfico. “¡No te preocupes! ¡Pivota!”

Pivotar, la acción que permite cambiar el rumbo de tu negocio cuando el modelo original no funciona, no debería ser tomada tan a la ligera. Oímos pivotaciones aquí, allí y en todos lados, lo que está bien, siempre y cuando los negocios involucrados estén validando su nuevo rumbo. Asumiendo que está “bien” pivotar, no significa que debas tirar a la basura todo el trabajo previo que has hecho para probar algo nuevo. Debería entenderse como una medida de emergencia a realizar cuando hayas probado todo lo demás y no haya funcionado.

No me malinterpretes, las pivotaciones son buenas y pueden salvar tu negocio, pero sólo cuando están validadas. Muchas cosas “prematuras” no son buenas, o eso me han dicho.

4. “Abraza el fracaso”

Esta frase realmente me mata. Fracasar es una mierda. Odio perder, a cualquier cosa, y estoy convencido que muchos de vosotros también. Pero te dicen que “el 90% de startups fracasan”. ¿A quién le importa? Yo no quiero que mi startup sea una de estas. Me da igual que a otros les haya pasado. ¿Cuántas veces oyes que el fracaso es parte de la vida del emprendedor? “Si no fallas, no aprendes.”

No estoy debatiendo el hecho que el fracaso te puede ayudar a “aprender” de tus errores y ver dónde no estuviste acertado. Sin embargo, tal y como Jason Fried señala en su gran libro “Rework”, “el éxito te da una gran munición. Cuando algo tiene éxito, sabes que fue lo que lo hizo triunfar, y lo podrás hacer de nuevo. Y esta vez será seguramente mejor.”

“El fracaso no es un pre-requisito para el éxito. Un estudio de la Harvard Business School descubrió que los emprendedores que ya han tenido éxito es mucho más probable que lo vuelvan a tener (el ratio de éxito para sus futuras empresas es del 34%). Pero los emprendedores cuyas empresas fallaron la primera vez, tienen las mismas posibilidades de tener éxito que los que emprenden un negocio por primera vez: sólo el 23%

Como puedes ver, el éxito es lo que cuenta para el éxito futuro, no el fracaso. Si acaso, aprende de los errores de otros para evitar caer en ellos.

Y añado, si el fracaso es tan normal en el mundo de las startups, ¿no debería ser más aceptado entre la gente del sector? No soy psicólogo, pero estoy seguro que el hecho que te digan todo el día que el fracaso es lo más normal que te puede pasar, va a afectar de alguna forma cómo enfocas tu camino. Abrazar el fracaso se ha vuelto tan aceptado que hemos llegado al punto de decir: “No te preocupes, esta vez has fallado pero seguro que tu siguiente negocio es un éxito”.

En resumen, el fracaso es parte de la vida, y si te pasa, lo mejor que puedes hacer es aplicar lo aprendido en el siguiente negocio.

5. “Para tener éxito debes trabajar un montón de horas”

Trabajar muchas horas no te hace ser más atractivo. Más bien das la sensación de estar medio zombi y que te estás cargando tu relación en casa. ¡Tus hijos, mujer, marido, novio, novia, mascota, te echan en falta!

No es una competición, y definitivamente no deberíamos idolatrar a la gente que trabaja todo el día y noche. Trabajar más horas no significa que has hecho más trabajo ni que eres más eficiente, sencillamente que has trabajado más horas. La gente con recursos y que organiza su tiempo puede también hacer la misma cantidad trabajo y en la mitad de tiempo. Como te organizas y sigues ciertos patrones sin perder el tiempo en reuniones innecesarias y distracciones, te permitirá cumplir tu trabajo en la mitad del tiempo.

Si trabajas un montón de horas cada semana es muy probable que acabes de la siguiente forma: siendo un completo idiota, bastante idiota, una persona que se ha cargado su relación en casa, envidioso de la gente que trabaja menos que tú, adicto a los narcóticos…

La cultura puede ser algo de lo que nos podemos quejar, ya que trabajar un montón de horas nos hace ser vistos como unos cumplidores. La gente cree que los que hacen más horas extras son los más listos y trabajadores, y acaban por crear un sistema lleno de adictos al trabajo De vez en cuando deberás trabajar hasta tarde para el lanzamiento de tu producto, pero trabajar 80 horas a la semana cada semana no es sano ni productivo.

No olvides que “El trabajo sin diversión, hizo de Jack un tontorrón”

Si todo esto te ha parecido absurdo, entonces te estás equivocando. Me encantan los consejos de startups. Quiero decir, ¿a quién no le gusta recibir consejos gratis de gente que ha estado en tu situación y lo ha superado? Los consejos de startups pueden estimular la creatividad y la inspiración, pero debemos entender que lo que funciona para unos no tiene por qué funcionar para otros. Y, si vamos a recibir un consejo, sería bueno que no fuera el mismo que has escuchado 80 veces antes. ¡Piensa de forma única! ¡Presta atención a lo que lees (soy un poeta y lo sé), y puede que te ayude de alguna forma!

Copia de articulo de eureka-startups. Puedes leer más en: Los 5 consejos más molestos sobre startups

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